jueves, 5 de marzo de 2026

El derecho a formar una familia en México

La familia es la base de las sociedades humanas. Más allá de ser una institución social, es un espacio íntimo donde se desarrolla la identidad, el afecto, la solidaridad y la construcción de proyectos de vida. Por eso, el derecho a formar una familia no es un capricho ni un privilegio, es un derecho humano reconocido en diversos instrumentos jurídicos internacionales y en la legislación mexicana.

El derecho a formar una familia implica que toda persona pueda decidir libremente si desea un compañero o compañera, casarse, tener hijos, adoptarlos o formar un hogar con quien elija, sin discriminación. Está íntimamente ligado al derecho a decidir sobre la propia vida afectiva, sexual y reproductiva.

Este derecho se reconoce en:

  • La Declaración Universal de Derechos Humanos, que en su artículo 16 afirma que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.

  • Las normas internas mexicanas, en particular el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que protege la organización y desarrollo de la familia y garantiza que las personas puedan decidir libremente sobre el número y espaciamiento de sus hijos.

  • Tratados internacionales de los que México es parte, como la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) que reconoce a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y exige su protección por parte del Estado.

En México, el marco constitucional protege el derecho a la familia y a decidir sobre aspectos reproductivos y de convivencia familiar:

  • La Constitución garantiza la igualdad y no discriminación; esto significa que las leyes y políticas públicas no deben excluir a nadie del derecho a formar una familia por motivos de género, orientación sexual o identidad de género.

  • La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha establecido precedentes reconociendo que todas las personas, sin distinción, tienen derecho a formar una familia y a procrear o adoptar, incluyendo parejas del mismo sexo.

  • Existen figuras jurídicas como el juicio de amparo que permiten proteger este derecho cuando las autoridades locales imponen restricciones injustificadas, por ejemplo en casos de gestación subrogada o reconocimiento de filiación.

Con el reconocimiento legal, la implementación real del derecho a formar familia ha tenido avances importantes:

Avances

  • El reconocimiento judicial del derecho de personas LGBT+ a formar una familia, procrear o adoptar ha sido un cambio significativo en los últimos años.
  • El Estado mexicano está obligado constitucionalmente a interpretar las normas de derechos humanos en favor de la protección más amplia de las personas.

 Desafíos

  • Aunque el derecho existe formalmente, la discriminación social y cultural todavía dificulta su ejercicio pleno, especialmente para familias diversas o no tradicionales.

  • Las leyes de los estados pueden presentar barreras prácticas en temas como adopción, reproducción asistida o el reconocimiento de relaciones afectivas no matrimoniales.

  • La violencia familiar, la desigualdad de género y la falta de políticas públicas adecuadas siguen siendo obstáculos para que muchas familias consoliden un entorno seguro y protector. (Esto tiene implicaciones directas en el disfrute de derechos por parte de madres, padres e hijos e hijas).

En conclusión, el derecho humano a formar una familia es un principio fundamental que está reconocido internacionalmente y protegido por la Constitución. Sin embargo, para que este derecho sea una realidad cotidiana, es necesario avanzar no solo en la legislación, sino también en la cultura, las políticas públicas y la eliminación de barreras discriminatorias, para que cada persona pueda decidir con libertad, respeto y sin miedo cómo quiere construir su proyecto familiar, por lo que es imprescindible que el derecho sea entendido, promovido y garantizado en todos los niveles de la sociedad y el Estado.

En caso de cualquier duda puede contactarme por este medio o por mis plataformas, las cuales son: 

Facebook: Prof. Pablo Alfonso Aguilar Calderón

YouTube: Dr. Pablo Alfonso Aguilar-Derecho Familiar

Recuerden  que la familia es la base para la sociedad, la familia ¡es para siempre!

Es cuanto...

miércoles, 4 de marzo de 2026

Alienación parental en México

En México, cuando una pareja con hijos se separa, lo ideal es que ambos padres sigan participando en la vida de sus hijos con respeto y responsabilidad. Sin embargo, en algunos casos ocurre algo muy delicado: uno de los padres influye de manera negativa en los hijos para que rechacen, teman o desprecien al otro sin una causa real que lo justifique. A esto se le conoce como alienación parental.

La alienación parental no es un “síndrome” médico como en algún momento se llegó a plantear, pero sí es una conducta real que se presenta en muchas familias mexicanas. Consiste en manipular emocionalmente a los hijos para dañar la relación con el otro progenitor. Esto puede hacerse a través de comentarios constantes, acusaciones sin fundamento, obstáculos para las convivencias o incluso generando miedo en los menores.

Es prudente apuntar que cada estado de la república tiene su propia legislación familiar o civil y que no todos regulan expresamente la figura y término "alienación parental", muchos la suprimieron pero si regulan la conducta derivada de la misma.

¿Cuáles son sus consecuencias jurídicas?

En el ámbito legal, cuando un juez detecta que uno de los padres está afectando la relación del menor con el otro, puede tomar medidas para proteger el interés superior de niñas, niños y adolescentes. Entre las posibles consecuencias se encuentran:

  • Modificación de la guarda y custodia.

  • Ajustes en el régimen de convivencias.

  • Terapias psicológicas obligatorias.

  • En casos graves, incluso la pérdida de la patria potestad.

El objetivo no es “castigar” por castigar, sino proteger el derecho de los hijos a convivir con ambos padres, siempre que no exista violencia o riesgo real.

¿Cuáles son sus consecuencias sociales y familiares?

Más allá de lo jurídico, el daño más profundo es emocional. Los hijos pueden crecer con resentimiento, culpa, confusión y problemas de identidad. También se rompe la red familiar: abuelos, tíos y primos pueden quedar fuera de la vida del menor.

La alienación parental genera conflictos prolongados, juicios largos y familias fracturadas. En lugar de cerrar heridas tras una separación, se abren nuevas.

Nuestra postura

Desde Derecho y Familia Siempre, consideramos que, aunque la alienación parental no deba entenderse como un síndrome médico, sí es una conducta que existe y afecta gravemente a muchas familias mexicanas. Por ello, estamos a favor de que se siga reconociendo en los códigos civiles y familiares de México como una situación que debe atenderse jurídicamente.

Negar su existencia no protege a los menores; al contrario, puede dejar sin herramientas legales a los jueces para intervenir cuando un niño está siendo manipulado emocionalmente.

Lo más importante siempre será proteger el bienestar de niñas, niños y adolescentes, promoviendo la convivencia sana con ambos padres y fomentando una cultura de responsabilidad, respeto y verdadero amor hacia los hijos.

En caso de cualquier duda puede contactarme por este medio o por mis plataformas, las cuales son: 

Facebook: Prof. Pablo Alfonso Aguilar Calderón

YouTube: Dr. Pablo Alfonso Aguilar-Derecho Familiar

Recuerden  que la familia es la base para la sociedad, la familia ¡es para siempre!

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El derecho a formar una familia en México

La familia es la base de las sociedades humanas. Más allá de ser una institución social, es un espacio íntimo donde se desarrolla la identid...