La familia es la base de las sociedades humanas. Más allá de ser una institución social, es un espacio íntimo donde se desarrolla la identidad, el afecto, la solidaridad y la construcción de proyectos de vida. Por eso, el derecho a formar una familia no es un capricho ni un privilegio, es un derecho humano reconocido en diversos instrumentos jurídicos internacionales y en la legislación mexicana.
El derecho a formar una familia implica que toda persona pueda decidir libremente si desea un compañero o compañera, casarse, tener hijos, adoptarlos o formar un hogar con quien elija, sin discriminación. Está íntimamente ligado al derecho a decidir sobre la propia vida afectiva, sexual y reproductiva.
Este derecho se reconoce en:
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La Declaración Universal de Derechos Humanos, que en su artículo 16 afirma que “la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado”.
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Las normas internas mexicanas, en particular el artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que protege la organización y desarrollo de la familia y garantiza que las personas puedan decidir libremente sobre el número y espaciamiento de sus hijos.
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Tratados internacionales de los que México es parte, como la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José) que reconoce a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y exige su protección por parte del Estado.
En México, el marco constitucional protege el derecho a la familia y a decidir sobre aspectos reproductivos y de convivencia familiar:
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La Constitución garantiza la igualdad y no discriminación; esto significa que las leyes y políticas públicas no deben excluir a nadie del derecho a formar una familia por motivos de género, orientación sexual o identidad de género.
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La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha establecido precedentes reconociendo que todas las personas, sin distinción, tienen derecho a formar una familia y a procrear o adoptar, incluyendo parejas del mismo sexo.
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Existen figuras jurídicas como el juicio de amparo que permiten proteger este derecho cuando las autoridades locales imponen restricciones injustificadas, por ejemplo en casos de gestación subrogada o reconocimiento de filiación.
Con el reconocimiento legal, la implementación real del derecho a formar familia ha tenido avances importantes:
Avances
- El reconocimiento judicial del derecho de personas LGBT+ a formar una familia, procrear o adoptar ha sido un cambio significativo en los últimos años.
- El Estado mexicano está obligado constitucionalmente a interpretar las normas de derechos humanos en favor de la protección más amplia de las personas.
Desafíos
Aunque el derecho existe formalmente, la discriminación social y cultural todavía dificulta su ejercicio pleno, especialmente para familias diversas o no tradicionales.
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Las leyes de los estados pueden presentar barreras prácticas en temas como adopción, reproducción asistida o el reconocimiento de relaciones afectivas no matrimoniales.
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La violencia familiar, la desigualdad de género y la falta de políticas públicas adecuadas siguen siendo obstáculos para que muchas familias consoliden un entorno seguro y protector. (Esto tiene implicaciones directas en el disfrute de derechos por parte de madres, padres e hijos e hijas).
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Recuerden que la familia es la base para la sociedad, la familia ¡es para siempre!
Es cuanto...